Posts tagged ‘derechos humanos’

Hostigamiento a quienes denuncian la política de aniquilamiento del Servicio Penitenciario Nacional (Claudia Sobrero y su dramática pelea en la cárcel de Ezeiza)

Claudia Sobrero  está detenida en la Unidad n. 3 de Ezeiza desde hace más de 28 años, es la protagonista del documental anticarcelario que muestra a partir de las imágenes y desde la vida misma de la retratada la inutilidad de las prisiones. La película, que lleva por título su nombre, se exhibió por primera vez este año en el Festival de Cine  de Derechos Humanos (DerHumAlc), junto con una serie de videos de animación que ella junto con su amiga y compañera de taller de cine y de pabellón, Valeria Ligerón, realizaron para denunciar las situaciones vividas en el penal.  Claudia es conocida por su espíritu rebelde que no pudo ser acallado a lo largo de estas casi tres décadas.

Quienes mantienen su cuerpo tras las rejas saben qué significa que “La Sobrero” los denuncie o impulse mejoras que tiendan a disminuir el maltrato al que pretende se acostumbren.

En las últimas semanas ella junto a otras compañeras presentaron escritos judiciales reclamando que se les pague por sus jornadas laborales según lo que indican las leyes de trabajo y de las cuales deberían gozar cualquier trabajador en forma legal: pago del 150 % del valor del salario a quienes trabajen desde el sábado a partir de las 13 hs., hasta el 200% los días feriados y el derecho a vacaciones pagas y progresivas según antigüedad, como lo establecen los artículos 166 y 207 del código laboral.

Claro está que este tipo de forma de vida nunca le fue gratuito, y a quien interpela ahora es a los dueños de las llaves del cerrojo, a esos que la impunidad y el prepoteo les resulta cotidianeidad; estos personajes de grises uniformes, que trabajan de encerrar, de verduguear, de pisotear sueños…

Hoy, 9 de julio, Claudia debería gozar de su salida transitoria mensual de 48 hs. (es decir arresto domiciliario transitorio, puesto que tiene prohibido moverse de su domicilio), pero no es así. Aunque no podemos saber por qué, dado que se nos negó esa información, y es aquí donde entonces esta carta abierta toma sentido.

En el día de ayer Claudia regresó de su salida al psicólogo, como todos los jueves desde hace tres meses a las 19,25 (su horario de llegada máximo es 19.30); lo que le es habitual es que tenga que esperar en el retén cerca de una hora reclamando que la requisen (es decir desnudarse frente a una celadora, hacer flexiones, que revisen que lleva en su mochila, que le hagan comentarios acerca del corte de pelo o sus tatuajes)  que un médico la revise y constate que no tiene lesiones; pero no fue lo que ocurrió ayer. A su llegada la estaba esperando la celadora de requisa que tenía en su mano una cámara fotográfica que utilizó para filmar y así lo hicieron. Si bien se constató que no tenia lesiones y que todo lo que llevaba en su mochila estaba permitido ingresar, pese a que se le informó que la próxima vez traiga papa blancas y no negras, pero que por esta vez pasaban, pese a todo esto le informaron que tenía que presentarse en el área de Judiciales, y ahí empezó lo impensable.

En vez de seguir su camino hacia el pabellón, la llevaron al Hospital Calcuta de Ezeiza a constatar quién sabe que cosa.

No está claro por qué la llevaban al hospital, pero la estaba esperando una ambulancia, dos celadoras, la enfermera de turno y un chofer, los mismos que no estuvieron semanas atrás cuando una de sus compañeras que sí necesito ese traslado no lo tuvo y murió en el penal por falta de atención especifica dado que no había en qué trasladarla aunque urgía ese movimiento.

Valeria volvió de su transitoria de estudios (cursa de lunes a viernes por la tarde la carrera de Animación),  pasó por el mismo camino que minutos antes había recorrido su compañera de pabellón, solo que Claudia ya no estaba allí. Al consultar por ella le dieron diferentes noticias: que estaba en el centro médico de la unidad con un pico de presión, que no había vuelto de la transitoria o cuántas otras versiones según la voluntad de quien respondía y nunca le informaron del traslado. Claudia estuvo desaparecida durante dos horas y media. Para ella esto no es nuevo, ya lo vivió de parte del servicio penitenciario, suceso que culminó en una denuncia contra el sector de Traslados y, lo que es peor, que rememoran aquellos años en los que fue secuestrada por las fuerzas de (in)seguridad del Estado en plena dictadura militar.

Desde mi lugar fue calamitoso; la desesperación me invadió; sabía porque me había comunicado con ella que había vuelto bien del psicólogo, que había realizado compras en Ezeiza y que se reintegraría al penal en forma y horario, hasta faltando solo cuatro cuadras para su ingreso estuvimos comunicados por el teléfono celular. Al llamarla al pabellón Valeria me mantenía al tanto de las incertidumbres que tenía, cuando corrían las horas y no teníamos información de su paradero.

Finalmente Claudia llegó del “paseo” que le habían hecho al hospital zonal y nos contó lo que había vivido. Como dijimos: llegó, la requisaron, constataron que estaba bien, pero por orden del director se la trasladó al hospital para mostrar que no estaba bien, algo que a priori contrastaba con lo que el médico de la unidad había verificado y ella misma era capaz de demostrar, pero que en el hospital tampoco creyeron necesario confrontar.

Mientras todo esto ocurría, el Sr. Sánchez, director de la unidad penal, se comunicaba telefónicamente con la dra. De Lorenzo, secretaria del dr. Marcelo Peluzzi, juez de ejecución penal a cargo  de Claudia, y decidieron suspender la salida transitoria que tendría el fin de semana. De esto nos informaríamos recién hoy hacia el mediodía cuando se le notificó que no gozaría del beneficio. La intriga aumentó y los llamados no se hicieron esperar, pero hoy es feriado y los juzgados no atienden, la procuración penitenciaria tampoco y la defensoría con la cual normalmente es casi imposible comunicarse no fue la excepción. Sin embargo sí lo hicieron desde sus teléfonos particulares  la srta. María Santos y  la dra. Mariana Lauro, integrantes de la procuración penitenciaria, y la dra. Alcira Daroqui, directora de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires y ex docente de Claudia en la carrera, quienes ayudaron a que esta situación fuera tomando sentido o al menos marco legal.

En horas de la tarde, me comuniqué telefónicamente con el área de Judiciales de la Unidad n. 3, en carácter de pareja y tutor de Claudia, y les pedí se me informaran las razones por las cuales ella no estaría este fin de semana en casa. Me dijeron que no podían darme esa información y lo único que podían confirmar era que por orden del juez momentáneamente estaría suspendida la salida; quien me comunicó esta información se negó a identificarse, dando como único dato que era funcionaria del área y que cumplía ordenes (¿?).

Claudia y Valeria  comenzaron una huelga de hambre seca (nada de alimentos sólidos, ni líquidos), temen por su integridad física, saben que la emocional ya está dañada: quien está privado de su libertad espera su salida transitoria durante semanas, la planifica, y perderla significa muchísimo dolor, que se extiende a quienes esperábamos compartir con ellos esos momentos. Valeria teme que a la vuelta de su transitoria tenga que vivir una situación como la que pasó Claudia, y por eso tomó la determinación y rehusó en forma voluntaria a su salida transitoria. El juez que entiende en esta nueva causa es de Lomas de Zamora y dispuso el traslado de las chicas al llamado “refugio”; ellas se negaron argumentando que no es de la población penitenciaria (sus compañeras, las que las acompañaron en el reclamo durante todo el día con gestos de apoyo) sino de los funcionarios de quien temen represalias.

Hacia las últimas horas del día se acordó levantar el pedido de amparo junto con la huelga de hambre, dado que el Dr. Peluzzi se comprometió a recibir el lunes a primera hora  a Claudia y resolver la situación, y se espera que quien entiende en la causa de Valeria haga lo mismo.

A todxs lxs que hicieron llegar su apoyo, ¡gracias! ¡Allí estaremos cuando nos necesiten!

Lxs presxs ya estarán en las calles, ¡los carceleros siempre estarán en el encierro!

Lukas González, integrante de la Red de Apoyo a los Presxs

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julio 12, 2010 at 10:42 am 1 comentario

Guantánamo es sólo un botón de muestra: la Cruz Roja denunció que Estados Unidos mantuvo a docenas de prisioneros en Bagram sometidos a “maltrato”

En el mundo que nos ha tocado en suerte hay algunas cárceles que se han hecho más famosas que otras. Así, las celdas de máxima seguridad Guantánamo, además del infierno en la tierra en la imaginación de cada uno de nosotros, se ha convertido en un símbolo transparente del destino que los Estados Unidos y las grandes potencias imperialistas tienen pensado y están ejecutando para el conjunto del planeta con vistas a que el capitalismo obtenga el pasaje a su sobrevida.

Pero, lamentamos tener que agregar, Guantánamo es en realidad sólo un botón de muestra. Algo que en realidad ya sabíamos o presentíamos, dado que las grandes potencias y sus organismos de seguridad se las han ingeniado para desparramar cárceles secretas por los lugares más diversos, poniendo en práctica una saña tal que coloca a la figura del “desaparecido” argentino y las andanzas de Jorge Videla y su troupe en el nivel de los juegos en el arenero.

A las pruebas nos remitimos. Hace unos días, el New York Times informó que el Comité Internacional de la Cruz Roja llegó a la conclusión de que Estados Unidos ha mantenido a docenas de prisioneros incomunicados por semanas e incluso meses en la base militar de Bagram, en Afganistán.
La Cruz Roja dijo, en un comunicado cargado con sus habituales términos de cuidada diplomacia, que se mantuvo a los prisioneros fuera del alcance de sus inspectores y que eran sometidos a tratos crueles, que violaban las Convenciones de Ginebra. Estados Unidos mantiene actualmente a 630 prisioneros en Bagram, más del doble de los detenidos en Guantánamo.

mayo 16, 2008 at 11:38 am Deja un comentario

Universo Guantánamo: la tortura como ley y norma

La organización internacional de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch acaba de publicar un informe en el que concluye, después de la investigación pertinente y citando las respectivas fuentes de origen de la información, que la Central de Inteligencia Americana, la famosa CIA, inauguró el nuevo siglo transfiriendo a por lo menos catorce prisioneros -tal es la cifra de los casos debidamente corroborados- a Jordania para que fueran interrogados y torturados.

Los “envíos” documentados comenzaron en el 2001 y, según sostiene Human Rights Watch, Jordania operó como prisión y centro de interrogatorios para la CIA desde entonces hasta el año 2004. Se especula, además, que ningún otro país tuvo detenidos a tantos prisioneros como Jordania durante este período.

Son tantas las noticias y denuncias que se han acumulado en estos últimos años para dar cuenta de las torturas auspiciadas por los ejércitos y servicios de seguridad de los países centrales, para obtener datos de importancia, quebrar militantes y lanzar una pedagógica campaña de terror sobre las poblaciones alertándolas sobre los que les puede llegar a pasar si no aceptan las condiciones que el capitalismo imperialista tiene reservadas para todos nosotros, que ya no tiene sentido hablar de excepciones o casos aislados sino que se trata de una normalidad que tiene la fuerza de ley general y una operacionalidad “científico-técnica” sistemática que la nutre y fortalece.

Hace un tiempo las series y películas nos enseñaban que la tortura era una rémora del pasado que ejecutaban siniestramente los inquisidores medievales, los nazis y estalinistas locos y los dictadores bananeros de las zonas más atrasadas del planeta, esto por un lado, mientras por el otro, el costado académico, los sociólogos y filósofos más modernos y aggiornados hablaban de represión soft y formas de dominación indirectas, internalizadas por los “dispositivos de poder”: hoy el rompimiento de los cuerpos es la herramienta dominante que utilizan los civilizados para que los bárbaros entiendan de una vez por todas en qué consiste el milagro de la democracia moderna.

Incluso ni siquiera necesitan hacerlo siempre, como en este caso, de manera clandestina, sino que naciones como los Estados Unidos e Israel se han preocupado de que sus respectivos parlamentos sancionaran las leyes “patrióticas” o de “máxima seguridad nacional” para legalizar así la práctica de tormentos sobre los prisioneros.

En el caso de Jordania, incluso se corporiza una tendencia más perversa aún, que consiste en la “tercerización” de la tortura por parte de las grandes naciones. Dado que si la tortura se realiza en los territorios de los Estados Unidos o Gran Bretaña se corre el riesgo de que los medios se enteren, difundan la información y la “opinión pública” exprese su desaprobación, algunas organizaciones comiencen a levantar obstáculos legales citando a Johan Stuart Mill, Abraham Lincoln y etcéteras, pues entonces es mejor desplazar la tarea hacia alguna república sangrienta que, total que le hace una mancha más al tigre, no presenta mucho problema para hacerse cargo porque sabe que más temprano que tarde llegará la retribución por el servicio prestado.

abril 10, 2008 at 7:05 pm Deja un comentario

Veinticuatro de marzo

Una vez más, un año más, la cuestión es sencilla, o al menos puede ser simplificada con algunos trazos generales como para ganar en claridad.

Por un lado está la consideración del 24 de marzo como otra fecha agregada a los feriados de la patria. De tal manera es reproducida su memoria en las escuelas y en los discursos de los funcionarios. Un período oscuro de la historia argentina que cada tanto debe ser recordado con cierta pompa, sobre todo para subrayar que ya pasó, que por suerte los argentinos hemos recuperado hace tiempo la institucionalidad democrática. La Escuela de Mecánica de la Armada, así como otros centros clandestinos de detención, se convertirán en monumentos que testimonien lo que alguna vez allí ocurrió y serán regenteados por los organismos de derechos humanos con buen sintonía con el gobierno. Ya hubo un Nunca más, algunos represores presos; es de esperar que en los próximos años caigan algunos otros, diez o doce, pongamos, y que esta vez las prisiones no sean de lujo para ellos.
Convertir el 24 de marzo en “Día de la Memoria” es una acción que sigue la misma inspiración política de quienes jamás olvidan mencionar los campos de concentración donde el nazismo masacró a millones medio siglo atrás pero se comportan en la actualidad como si el genocidio del pueblo palestino en Gaza y Cisjordania no estuviera sucediendo. Una memoria bien peculiar, entonces, y bien viciada, aunque pretenda que no, por los intereses económicos y políticos.

Por otro lado se encuentra la estimación de que aquel pasado vive en el presente, y no por un capricho de la voluntad o una fantasía de la ideología, sino porque las bases sociales y económicas que alimentaron el golpe de Estado que trajo consigo la matanza de miles son las mismas que hoy siguen comandando a la Argentina de una manera más o menos visible. La tarea número uno de los gobiernos democráticos a lo largo de estas tres décadas ha sido la preservación del aparato represivo del Estado, por esa razón los que fueron a dar con sus huesos a la cárcel cumplieron el papel del castigo simbólico y no real por lo acontecido. ¿Qué más podríamos esperar si así, frente a hechos similares, ha sucedido en el resto de los países de América latina y el mundo? Preguntarse por qué es necesaria tal salvaguarda de los aparatos de seguridad y represión lleva a cavar profundo para entender la naturaleza última de nuestras sociedades, su verdadero carácter de clase.

Por eso la convocatoria del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia reúne en su llamamiento el pasado y el presente, cuando agrega a aquellos treinta mil los nombres de Kosteki y Santillán, Carlos Fuentealba y Lázaro Duarte, y cuando exige la aparición con vida de Jorge Julio López y el cese de la represión hoy de parte de las fuerzas de seguridad y las patotas sindicales que se mueven en zonas liberadas contra los activistas sindicales antiburocráticos que desde el 2001 han ido multiplicándose en los subterráneos, el Hospital Francés, las fábricas recuperadas, el Casino de Buenos Aires, la metalmecánica Dana Spicer, la Línea 60 de colectivos, el Hospital de Clínicas, los centros de estudiantes universitarios y secundarios, la organización de los barrios, los trabajadores del campo, las agrupaciones piqueteras y los organismos de derechos humanos no cooptados por los dineros del gobierno.

La consideración del 24 de marzo, por lo tanto y de acuerdo con esta segunda “interpretación”, supone advertir que el 24 de marzo no terminó con la llegada al poder de Raúl Alfonsín pero que, además, tampoco empezó con el arribo a la presidencia de Jorge Videla. La observación es particularmente pertinente si se tiene en cuenta que la Triple A y las bandas parapoliciales anteriores a 1976 también actuaron bajo el cobijo del Estado y de la mano de la burocracia sindical con la pretensión de arrancar de la clase obrera y el movimiento popular todo atisbo de independencia e imponerle una total y vertical regimentación. Igual que hoy; de allí la preocupación oficial porque las investigaciones sobre lo ocurrido con la represión en 1974 y 1975 se circunscriban a un par de nombres y que no se tire demasiado de la piola, porque ni bien se arrastra un poco el ayer y el hoy se vuelven a tocar en continuidad.

Por supuesto que pueden agregarse infinidad de matices a lo arriba apuntado, pero en el fondo y de manera por demás evidente estos dos cuadros de interpretación son los que hoy, 24 de marzo, se vuelven a enfrentar, en las cabezas y en la calle.

marzo 30, 2008 at 7:30 pm Deja un comentario



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