Posts filed under ‘Fábulas con y sin moraleja’

La Plaza de Mayo de las vallas soldadas

Plaza de Mayo vallada

En épocas del Argentinazo, allá por el 2001 y debajo del helicóptero que se llevó para siempre al presidente Fernando de la Rúa, se instalaron vallas que cortaban por la mitad a la Plaza de Mayo para tratar de contener la protesta social que ponía en riesgo a la Casa Rosada y hasta llegó a arañar sus puertas. Quizás entonces se advirtió que a veces los símbolos se empiezan a convertir en otra cosa, mucho más real; y cundió el correspondiente miedo oficial, claro. Los gobiernos de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner jamás las quitaron, aun cuando buscaron cada tanto encender a la población con discursos libertarios, de rotas cadenas recordadas en el Bicentenario de la patria. La semana pasada, tras la protesta por la muerte del fiscal Alberto Nisman y los forcejeos de la policía con los manifestantes, la orden fue que soldaran las vallas.

Una extensa muralla de metal para que la plebe se quite de la cabeza la posibilidad de asaltar el palacio. Las vallas soldadas frente a la Casa de Gobierno son una metáfora perfecta de la Argentina que quiere (y necesita) el poder.

enero 28, 2015 at 1:17 pm Deja un comentario

César Milani, primer educador

MilaniCésar Milani, el jefe del Ejército, al parecer ya no tiene como enemigo único a la SI (Secretaria de Inteligencia), ex SIDE, a la cual, a partir de las sospechas del gobierno, supo arrebatar las tareas de espionaje interior, sino que impulsa los enontronazos con la Policía Federal y la Metropolitana, y hasta, más moderadamente, con el secretario de Seguridad, Sergio Berni.

Mentras tanto, Milani viene siendo protegido oficialmente -gracias a las artes de la jefe de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, y del ministerio de Defensa, a cargo de Agustín Rossi- en tres causas judiciales: dos por violaciones a los derechos humanos en tiempos de la dictadura videlista y otra por enriquecimiento ilícito.

Pero para matizar acaba de lograr que el Congreso vote la aprobación de la Universidad de la Defensa. Es decir, la unificación de las carreras de todos los institutos militares que dependerán sólo del ministerio del área.

Unos días después de consumado el logro, se supo que el gobierno de Cristina Kirchner compró a Alemania equipos de espionaje electrónico y tecnologías de vigilancia de las comunicaciones, cuyas características se mantienen en secreto y su precio se sabe millonario en dólares.

¿Serán para las flamantes aulas “universitarias” milanistas o lograrán antes hacerse de ellas los claustros de la Secretaría de Inteligencia? ¿Se pensarán utilizar, quizás, como un nuevo capítulo, más moderno aún, de las TIC aplicadas en función pedagógica?

noviembre 18, 2014 at 4:10 am Deja un comentario

Adulto boludo

Ahí fue cuando se sintió flor de boludo. Había averiguado para de una vez por todas terminar la secundaria; es algo que, siente bien adentro, le debe a sus viejos. Así que se dispuso a seguir los pasos burocráticos necesarios gracias a una amiga de la novia que es profesora de Lengua y trabaja hace años en un CENS que le queda más o menos cerca.

FinesPostergó la decisión por meses hasta que finalmente se mandó. Y fue esa misma noche, cuando les comentó la buena nueva a sus amigos, después de un partido de papi y mientras sudados compartían una cerveza. El ñato lo miró, tragó el líquido claro y tibio, se sonrió irónico y le pidió los detalles del caso. Él comento que empezaba el lunes; el otro lo interrunmpió y le preguntó cuánto, a los bifes; él dudo un instante y después, creyendo haber entendido la interrogación, le contestó: son cinco días a la semana, cinco horas por día, durante tres años. El otro contó con los dedos en el aire, y después mando el consejo antecedido por un hiriente “mirá que sos un pelotudo grande vos…”, y de corrido: “anótate en el localcito de La Cámpora de la vuelta. Es el plan Fines: dos veces por semana, cuatro horas por día, la mitad de materias, faltás cuando querés y no pasa nada. Y el título es el mismo…”.

No se necesita afinar mucho el lápiz para sacar una conclusión ventajosa para alguien como él que trabaja muchas horas y está pensando en casarse. Casi seguro va a seguir el consejo de su amigo aunque, no sabe por qué, el corazón le dice que es una cagada.

noviembre 16, 2014 at 3:15 am Deja un comentario

Los ricos

Credit SuisseLo gracioso fue que la argumentación enfiló no para el lado del azar o el destino sino hacia el cálculo estadístico.

El grupo cerró su exposición mencionando el informe de un reconocido banco internacional, el Credit Suisse, donde -después de numerosos gráficos y planillas- se afirma que la mitad de la riqueza del planeta está en las manos (o mejor, los bolsillos) del uno por ciento de su población. Y que encima, de seguir con la tenencia actual, el círculo de los más elefantiásicamente favorecidos se ira todavía achicando más.

Fue un golpe de efecto como cierre, aunque quizás no lo hayan calculado así. Los compañeros de los expositores quedaron con la boca abierta por la contundencia de la cifra, y de inmediato se dispararon los comentarios más disímiles. Todos coincidieron en que seguro seguro no había algún argentino en el Olimpo de los más ricos. “Ni siquiera Messi”, dijo alguno.

Y cuando otro se animó a tentar el futuro preguntando si alguna vez alguno de los habitantes de ese colegio accedería a tamaña cuenta bancaria, uno que todavía estaba parado junto al pizarrón le contestó serio que seguro que no, “hacé la cuenta: las probabilidades son muy bajas”.

noviembre 8, 2014 at 2:25 am Deja un comentario

Revisionista revisado

La memoria cuenta que el historiador Mario Casalla dirigía el Departamento de Humanidades de la Universidad de Salta; en el puesto juntó los suficientes porotos como para más tarde, durante la intervención universitaria que desplazó a la dirección de la izquierda peronista, se lo designara secretario académico. Cuando se produjo el golpe de Estado, allá por 1976, la universidad fue tomada militarmente, y Casalla, desplazado. Pero a poco andar del videlismo entregó un texto de descargo ante el Destacamento de Inteligencia Militar 143 para señalar la falacia cometida al cesantearlo.

Casalla

En su escrito Casalla admite haber depurado ideológicamente el programa y el plantel de “infiltrados subversivos” en coordinación con las fuerzas de seguridad. El documento, que integraba los archivos de la Comisión Provincial de la Memoria, fue puesto a disposición de la Justicia. Por ese documento, Martín Avila, delegado en Salta de la Secretaría de Derechos Humanos, lo denunció en 2011 como “autor mediato” de la desaparición de Miguel Angel Arra, pero su denuncia, vaya uno a saber por qué, es un tema que todavía está pendiente.

En la actualidad, y después de haberse jubilado por la Universidad de Buenos Aires, Casalla dicta y coordina cursos en el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico “Manuel Dorrego”, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación. Cuando los periodistas recabaron su opinión, Teresa Parodi prefirió callar. Mientras tanto, el propio acusado jura que se trata de un malentendido.

Nadie como los revisionistas para acomodar la historia patria a gusto y piacere”, dicen en los pasillos los irónicos estudiantes de la facultad.

octubre 12, 2014 at 2:34 am Deja un comentario

La reforma

Hubo mucha y buena discusión en la sala de profesores, y las anécdotas que se sumaron fueron cientos. Alguno apostó que esto iba a ser peor que la reforma menemista, y al toque recordó a un colega, profesor de Música, que en un fin de semana tuvo que aprenderse las aventuras de los colores primarios. Todos se rieron y él siguió narrando con detalle.

Sala de profesoresOcurrió que un viernes le informaron que, acorde con la nueva orientación que comenzaba a implementarse como proyecto de la institución, el lunes tenía que empezar a dictar otro módulo, el de Plástica, porque si no perdía sus horas de trabajo en la escuela en la que desempeñaba, al lado del piano casi inservible por viejo y desafinado, hacía casi cinco años. El tipo, contó riéndose amargamente, lo fue a visitar desesperado, buscaba algún libro sobre pintura, básico, para armar un programa a las apuradas, llenar un par de planillas y ponerse a leer. Finalmente se decidieron a vagabundear un rato por el Parque Centenario y compraron un par de libros de textos, pegoteados, sucios y a buen precio.
Tomaron mate, comieron unas facturas, fueron dando vida al universo de la educación artística para los adolescentes en unas pocas horas, comieron pizza, definieron objetivos pedagógicos. El domingo el amigo posó los apuntes y los imprimió en prolijas A4 y así nació un profesor reconvertido.
El tema de la conversación -bien distinto al planificado originalmente por las autoridades- terminó siendo la respuesta a la pregunta: cómo conviene hacer para que la Nueva Escuela Secundaria porteña no nos joda mucho. Una profesora, curtida por los sinsabores de la vida sindical, sonrió, trato de que no se propagara el desaliento y dijo que seguramente por ahora todos confían en que serán reubicados, es decir que no perderán horas de clase según reza el compromiso oficial. Hay que seguir adelante y armarse de paciencia y sabiduría, como el amigo acá del amigo, fue su conclusión.

agosto 31, 2014 at 3:10 am Deja un comentario

Subtes a medida

Subterráneos en el túnelViaja en el mismo vagón -el segundo de atrás para adelante y después de haberse bajado del H-, el mismo vagón, decimos, en el que viaja todos los días rumbo a la escuela. Se pone a leer el diario que saca de su portafolios, y se ríe ni bien se topa con una entrevista a Marcelo Ramal, legislador del Frente de Izquierda y los Trabajadores, que lleva por título una cita del entrevistado: “Los nuevos vagones de la línea B de subtes fueron como comprar un par de zapatos y luego ir al cirujano para que te recorte el pie”.

Después explica la absurda adquisición realizada por el gobierno porteño, supuestamente para mejorar la calidad de transporte de quienes habitan en esta bendita ciudad, de vagones de desmedidas medidas para los agujeros, andenes y rieles por los que tienen que moverse.

Deja el periódico sobre el asiento, cierra los ojos y entonces él, que hace por lo menos dos décadas que va y viene cotidianamente en el B y sus múltiples trasbordos, él se imagina, no ya -como muestran los documentales sobre los subterráneos japoneses en las horas pico- a empleados que empujan a la gente para que entren como sea en los vagones, sino a cuadrillas más grándes, robustos obreros con guantes de cuero y palancas de hierro que con esfuerzo de semidioses intentan meter los trenes subterráneros en los túneles.

agosto 21, 2014 at 2:50 am Deja un comentario

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