Posts filed under ‘Fábulas con y sin moraleja’

Noé

Sala de profesores de escuela secundariaEn los colegios privados la actividad sindical es una tarea bien difícil de llevar adelante, incluso entendida de una manera elemental, es decir a partir de la reunión de los profesores para considerar colectivamente sus malestares. Los motivos son diversos. En este caso sucede porque tradicionalmente han cobrado unos mangos más de lo que indican las planillas estandarizadas del ministerio. Por otra parte, hay algunos adicionales para quienes preparan pruebas integradoras en el área de ciencias, para los jefes de departamento, para las asesorías de los trabajos escritos de mayor aliento, y así se va tirando.

Pues bien, la calma duró hasta que durante un receso y mate cocido de por medio un par de docentes se tomaron el trabajo de confrontar sus recibos de sueldo con los de otros privados de la zona. Advirtieron entonces que el mentado plus era hoy por hoy antes un recuerdo que una realidad, y que en la actualidad estaban cobrando la hora cátedra igual que cualquier media pública.

Establecido el problema la charla siguió, como debía ser, hacia las posibles soluciones del atraso salarial. Una primera y sencilla iniciativa que se les ocurrió fue armar una lista de correo electrónico para que todos participaran y expresaran sus pareceres. Para agregarse al grupo de mínima discusión basta hacer un click en mensaje recibido, pero así y todo los que hasta se sumaron en las dos primeras semanas fueron pocos. Nuevas charlas desperdigadas en los recreos lograron empujar al ruedo más participantes; todavía no se atrevieron a los cartelitos en las paredes para no irritar a las autoridades.

Un poco desilusionado por el ritmo cansino de la empresa, esta mañana uno de los dinámicos profesores sentenció: “Esto va a costar más que a Noé llenar el arca”.

junio 13, 2015 at 4:51 am Deja un comentario

Los dos patitos

Debe ser que yo estoy loca, se dice, porque si no se explica que sea tan inmediata y decididamente incapaz de entender de qué están hablando.

En la primera reunión, casi en la semana en que arrancaban las clases, se saludaron como a esos parientes que no se ve hace años, intercambiaron impresiones diversas, compraron facturas y pasaron el mate hasta que estuvo excesivamente lavado y ya no había más yerba, se contaron las vacaciones más bien cortas que muchos pudieron tomarse. Sobre el final, la única cifra consistente que circuló fue una que acercó el delegado. El número calculaba fundamentadamente que desde diciembre de 2012 a la fecha, el salario real de los profesores universitarios de la Argentina cayó por lo menos el 20 por ciento.

Los dos patitos

Hubo una serie de idas y vueltas, promesas y postergaciones, hasta que el 27 de abril, el gobierno presentó una oferta de mejora salarial que rezaba así: un 12 por ciento de incremento en junio y otra cuota de un 10 a definir durante el segundo semestre. Además, se continúa sin dar ninguna fecha de publicación del postergado Convenio Colectivo de Trabajo, cuya sanción sumaría alguna mejora.

Cuando empieza la ronda de las intervenciones uno dice que habría que consultar a más compañeros que los hoy presentes para ver qué opinan, otro hace la cuenta de cuánto sería el sueldo inicial conformado si se le agrega el porcentaje indicado, y ella deduce que debe estar loca. No entiendo, si no es así, como alguien puede siquiera poner a consideración un disparate así. Casi una cargada, una provocación.

Es entendible que siempre cuesta tomar medidas de acción directa como protesta, es entendible que todos teman alguna sanción o directamente perder el trabajo. Todo eso lo entiende. Pero no que se juegue con los números, con los dos patitos ofrecidos a ver si se multiplican en la suma y resta y por arte de milagro se convierten en cuatro. “Es el juego del INDEC”, se dice y se le ocurre que es un nombre bárbaro para patentar y un día de estos salir a arrebatar el éxito al Preguntados.

mayo 30, 2015 at 4:44 am Deja un comentario

Posapocalipsis

Ratas en escuela platenseQuizás un poco cansada de que los periodistas le pidieran explicaciones, la mujer decidió cortar por lo sano desde el vamos, y comenzó por las consecuencias. Contó entonces que en la escuela hay cebos por todos lados, pero ésa no es la solución; y comentó además, desparramando el murmullo general, que la dirección le entrega a las maestras barbijos y guantes descartables, y que a los padres les pidió toallitas y alcohol en gel.

La invasión de ratas que ha tomado la escuela platense ha supuesto, pues, un verdadero disloque de las conductas diarias en las aulas y los patios.

Los chicos más grandes se burlan del panorama desolador y comentan que, si siguen así, van a terminar cursando en medio de una escenografía robada de la remozada versión del posapocalíptico Mad Max, ahora en 3D.

mayo 23, 2015 at 4:37 am Deja un comentario

Transparentes, pero no tanto

El arquitecto sir Norman Foster diseñó originalmente para el Banco Ciudad el edificio que el miércoles pasado fue inaugurado como flamante sede del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ocurrió allí, en Parque Patricios.

El británico fue el invitado de lujo de la ceremonia que compartió con Mauricio Macri. No se privó de hacer algunas declaraciones, en las que se puede leer: “La idea era diseñar un edificio flexible, que pudiera transformarse y que estuviera preparado para el cambio. (…) Como este edificio, un gobierno debe ser transparente y comunicativo (…) ¿No es acaso el gobierno ideal transparente? ¿No se trata de que haya comunicación dentro del propio gobierno y entre el gobierno y los ciudadanos? La transparencia del edificio y su apertura es una forma de comunicar”. En fin.

MacriLos vecinos del barrio pudieron constatar, pocos días antes de la pomposa inauguración, que Uspallata, la calle que está frente a la mole de cemento, fue cerrada por una cerca metálica a la que basta clausurar con una suerte de puertas corredizas para que nadie pueda acercarse. O sea la versión fija de las vallas más o menos móviles que suelen blindar a la Casa Rosada para que no la alcance la furia de los protestones. Quizás tenga razón Marcelo Ramal, legislador del Frente de Izquierda y los Trabajadores cuando sostiene que, entre otros: “la mudanza de la sede de gobierno persigue el objetivo político de dificultar y a la vez silenciar los reclamos contra el gobierno porteño, que hasta ahora resonaban en el centro de la ciudad”.

La moraleja vendría a ser: abiertos, democráticos, comunicativos, transparentes, pero no tanto.

abril 5, 2015 at 5:15 am Deja un comentario

La Plaza de Mayo de las vallas soldadas

Plaza de Mayo vallada

En épocas del Argentinazo, allá por el 2001 y debajo del helicóptero que se llevó para siempre al presidente Fernando de la Rúa, se instalaron vallas que cortaban por la mitad a la Plaza de Mayo para tratar de contener la protesta social que ponía en riesgo a la Casa Rosada y hasta llegó a arañar sus puertas. Quizás entonces se advirtió que a veces los símbolos se empiezan a convertir en otra cosa, mucho más real; y cundió el correspondiente miedo oficial, claro. Los gobiernos de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner jamás las quitaron, aun cuando buscaron cada tanto encender a la población con discursos libertarios, de rotas cadenas recordadas en el Bicentenario de la patria. La semana pasada, tras la protesta por la muerte del fiscal Alberto Nisman y los forcejeos de la policía con los manifestantes, la orden fue que soldaran las vallas.

Una extensa muralla de metal para que la plebe se quite de la cabeza la posibilidad de asaltar el palacio. Las vallas soldadas frente a la Casa de Gobierno son una metáfora perfecta de la Argentina que quiere (y necesita) el poder.

enero 28, 2015 at 1:17 pm Deja un comentario

César Milani, primer educador

MilaniCésar Milani, el jefe del Ejército, al parecer ya no tiene como enemigo único a la SI (Secretaria de Inteligencia), ex SIDE, a la cual, a partir de las sospechas del gobierno, supo arrebatar las tareas de espionaje interior, sino que impulsa los enontronazos con la Policía Federal y la Metropolitana, y hasta, más moderadamente, con el secretario de Seguridad, Sergio Berni.

Mentras tanto, Milani viene siendo protegido oficialmente -gracias a las artes de la jefe de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, y del ministerio de Defensa, a cargo de Agustín Rossi- en tres causas judiciales: dos por violaciones a los derechos humanos en tiempos de la dictadura videlista y otra por enriquecimiento ilícito.

Pero para matizar acaba de lograr que el Congreso vote la aprobación de la Universidad de la Defensa. Es decir, la unificación de las carreras de todos los institutos militares que dependerán sólo del ministerio del área.

Unos días después de consumado el logro, se supo que el gobierno de Cristina Kirchner compró a Alemania equipos de espionaje electrónico y tecnologías de vigilancia de las comunicaciones, cuyas características se mantienen en secreto y su precio se sabe millonario en dólares.

¿Serán para las flamantes aulas “universitarias” milanistas o lograrán antes hacerse de ellas los claustros de la Secretaría de Inteligencia? ¿Se pensarán utilizar, quizás, como un nuevo capítulo, más moderno aún, de las TIC aplicadas en función pedagógica?

noviembre 18, 2014 at 4:10 am Deja un comentario

Adulto boludo

Ahí fue cuando se sintió flor de boludo. Había averiguado para de una vez por todas terminar la secundaria; es algo que, siente bien adentro, le debe a sus viejos. Así que se dispuso a seguir los pasos burocráticos necesarios gracias a una amiga de la novia que es profesora de Lengua y trabaja hace años en un CENS que le queda más o menos cerca.

FinesPostergó la decisión por meses hasta que finalmente se mandó. Y fue esa misma noche, cuando les comentó la buena nueva a sus amigos, después de un partido de papi y mientras sudados compartían una cerveza. El ñato lo miró, tragó el líquido claro y tibio, se sonrió irónico y le pidió los detalles del caso. Él comento que empezaba el lunes; el otro lo interrunmpió y le preguntó cuánto, a los bifes; él dudo un instante y después, creyendo haber entendido la interrogación, le contestó: son cinco días a la semana, cinco horas por día, durante tres años. El otro contó con los dedos en el aire, y después mando el consejo antecedido por un hiriente “mirá que sos un pelotudo grande vos…”, y de corrido: “anótate en el localcito de La Cámpora de la vuelta. Es el plan Fines: dos veces por semana, cuatro horas por día, la mitad de materias, faltás cuando querés y no pasa nada. Y el título es el mismo…”.

No se necesita afinar mucho el lápiz para sacar una conclusión ventajosa para alguien como él que trabaja muchas horas y está pensando en casarse. Casi seguro va a seguir el consejo de su amigo aunque, no sabe por qué, el corazón le dice que es una cagada.

noviembre 16, 2014 at 3:15 am Deja un comentario

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