Falta de vacantes: en Moreno ya perdieron medio año y aún esperan, por lo menos, las aulas modulares

agosto 1, 2017 at 4:36 am Deja un comentario

(Por Paula Galinsky. Clarin, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lunes 31 de julio de 2017)- Mi hija Zulma (10) me reclama porque ve que otros nenes van al colegio mientras ella se queda jugando a la maestra en casa. Yo le prometí que después de las vacaciones de invierno llegaban las aulas y arrancaba. Tiene muchas ganas y todo listo: su guardapolvo, su cuaderno y su mochila. Ahora no sé qué decirle”, cuenta Marilin Rivas (41). Ella es una de las mamás que no consigue vacante. El problema que tienen cientos de nenes de Los Hornos, en Moreno, no empezó ayer. A fines de marzo, se informó sobre la situación y desde la Provincia se comprometieron a colocar 12 aulas modulares para chicos de primaria como “solución temporal” hasta que se construya una escuela. Cuatro meses después, de vuelta al barrio,  se encontró con que la comunidad sigue esperando. En parte del terreno destinado al futuro colegio sólo se hizo un playón sobre el que deberían estar las casillas de madera. Así, mientras la mayoría de los chicos del país vuelve a la escuela hoy, en Los Hornos todavía no tuvieron un solo día de clases.

Acá los chicos se saben de memoria los nombres de todos los personajes de las novelas. Pero de las tablas de multiplicar, nada. “Se la pasan mirando la tele. Es lo único que hacen. Están perdiendo el tiempo. Creí que después de las vacaciones iban a comenzar, ellos estaban muy ilusionados”, dice Soledad González (34), quien en marzo había contado a Clarín que sus diez hijos ya habían perdido un año y que no conseguía vacantes para el ciclo 2017. En este tiempo, no sólo no logró mejorar la situación de ninguno de ellos, sino que incluso están peor. “Seguimos sin respuesta. Mis chicos iban dos veces por semana a un apoyo escolar. Pero, por falta de maestra, ahora van sólo los jueves”, agrega Soledad e insiste sobre un punto: no se acercaron a ayudarla ni a explicarle por qué se demoran las aulas modulares. Y siente que “no le importa a nadie”.

Desde la Dirección de Escuelas de la Provincia explicaron que aún no pudieron colocar las aulas “debido a las condiciones climáticas poco favorables de las últimas semanas”. “Las calles de ingreso al terreno son de tierra y están en malas condiciones. La lluvia las volvió intransitables para los camiones de gran porte y las grúas”, precisó la misma fuente. Y destacó que “la empresa Basani, a cargo de esta gestión, deberá esperar a que las calles de tierra estén secas y firmes. Una vez ubicadas en su posición, se procederá a realizar la instalación eléctrica y sanitaria de cada aula. Si el clima lo permite, esto demorará 12 días. Uno por módulo”. Los trabajos para mejorar las calles debe hacerlos el intendente kirchnerista Walter Festa y también están demorados.

En cuanto a la designación de maestros, en la Provincia afirman que “se están acelerando los trámites para que cuando estén las aulas instaladas puedan comenzar las clases en el menor tiempo posible”. Fecha de inicio todavía no hay.

Edgardo Consoli, referente de la Asociación Civil El Arca, dice que entre mayo y junio se inscribieron 175 chicos para tener clase en las casillas de madera. “Calculamos que en toda la zona 2 de Cuartel V son alrededor de 550 nenes de primaria sin vacantes, el tema es que no resulta fácil llegar a ellos. Hay que ir casa por casa y es un área de difícil acceso”, explica.

Lo mismo le pasa a Bernarda Jara Ayala (27) con su hija de 7 y su sobrino de 6. “Me vine hace un año al barrio. Antes vivíamos en la Boca pero nos mudamos porque ya no podíamos afrontar el alquiler”, dice la mujer que, desde entonces, busca vacantes sin éxito.

Miriam Borja (42) se muestra angustiada por su hijo Cristian, que debería estar cursando cuarto grado: “En casa repasamos los manuales del año pasado para que no se olvide lo que ya aprendió. Yo le enseño lo que puedo pero no es suficiente”.

Podría decirse que Carolina Fernández (30) es la que más suerte tiene en el grupo. Consiguió vacante para su hijo de 6 pero en una escuela que está lejos de su casa. “A unas 100 cuadras”, asegura. “Tengo mucho tramo por calles de tierra así que cuando llueve lo hago faltar”, reconoce y se suma al deseo de la comunidad: “Que lleguen ya las aulas modulares”.

El estado de las calles juega en contra

Entrar a Los Hornos es meterse en otro mundo”, dice Edgardo Consoli, de la Asociación Civil El Arca. Él lo hace seguido y cuenta que los amortiguadores de su auto sufren las consecuencias. “Los que venimos al barrio sabemos que, cada tanto, hay que cambiarlos. Acá es todo tierra y barro, siempre. Uno termina naturalizándolo, pero no debería ser así”, dice. Por Portugal, la “principal” que conecta Los Hornos con el resto de Cuartel V, Edgardo avanza a paso de hombre y en un zigzag exagerado para sortear charcos enormes. A pesar de su esfuerzo por esquivar el agua, la tierra mojada deja manchones hasta en el parabrisas. “El barro engaña, parece estar firme pero metés el pie y te hundís”, advierte ya más cerca de “La Pachamama”, el centro comunitario que funciona de punto de encuentro para los vecinos.

La complicada situación de estas calles, que están de la Ruta Provincial 24 para el lado de Los Hornos, es otro de los reclamos. Llueve un poco, la zona se inunda y el único colectivo que ingresa al barrio, el 365, no llega hasta el fondo. Esto obliga a muchos padres a empaparse para salir a trabajar o para llevar a sus hijos al colegio (los que tienen vacantes).

María Melgarejo, vecina y referente de “La Pachamama”, muestra las copias de un convenio firmado entre la Provincia y el Municipio de Moreno que contempla el “mejoramiento de calles de tierra con áridos diversos, zanjeo de cunetas y alcantarillados a lo largo de 4.090 metros lineales de calzada”, que alcanza a las calles Portugal, Lavalle, Miguel Lillo, Calixto Oyuela, Paula Albarracín de Sarmiento y Richieri. El documento tiene fecha de noviembre de 2016, plazo de obra de tres meses y un presupuesto de más de 8 millones de pesos. Sin embargo, en la zona todavía no ven cambios, siguen viviendo en el barro.

Desde el Municipio de Moreno dijeron que la obra se está realizando y que hay procesos burocráticos que, sumados a malas condiciones climáticas, llevaron a que los vecinos todavía no noten el resultado de los trabajos. “Una vez celebrada la firma del convenio corresponde al Concejo Deliberante de Moreno la homologación del documento. Luego, se llama a licitación y hay que esperar 90 días para adjudicar la obra a una firma. Por esto, el inicio tuvo lugar el 5 de mayo”, detallan en la Comuna. Y que si bien la fecha de finalización debería ser el 5 de agosto, la empresa a cargo de los arreglos ya pidió extender dicho plazo por 45 días.

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