Persignarse o resistir

mayo 3, 2017 at 4:41 am Deja un comentario

Desde comienzos del año pasado cuelga en el pizarrón de entrada de la escuela una lámina con una reproducción fotográfica del rostro del ministro de Educación de la nación, Esteban Bullrich. No en la cartelera sindical, por cierto, sino en la que está en la pared de enfrente, allí donde la escuela pega las cuestiones oficiales y las fechas de inscripciones como para anoticiar a los padres, entre otras cuestiones institucionales. Pues bien, en algún momento desde el ministerio enviaron una comunicación acompañada por la mentada foto y allí quedó, cada día un poco más amarillenta.

Ocurrió entonces que, durante la inauguración de obras de infraestructura escolar en la provincia de Corrientes y como contestación al planteo de un sacerdote, el ministro en cuestión se pronunció abiertamente en favor del dictado de educación religiosa en las escuelas. Luego de la bendición de las aulas por parte del cura, quien con sus plegarias aprovechó para descargar la responsabilidad de la crisis social sobre la población dado abandono de las premisas divinas, Bullrich afinó el garguero y sostuvo que no estaría nada mal que las escuelas alberguen contenidos curriculares de las diversas religiones, siempre que se siga el ejemplo de Jesús…

A él esa primera mañana del día después se lo ocurrió entrar en la sala de profesores deformando aquella canción del origen del rock nacional; emulando mal a Javier Martínez cantó fuerte entonces : “…persignarse o resistir…”. Entre las risas debió incluso aclarar después para un colega más joven que la referencia era Manal y no Malón.

La jornada siguiente optó por una vuelta de tuerca más decidida. A partir de ahora, se dijo, cada vez que entre al colegio voy a acercar la mano para tocar la imagen de Bullrich y después, con una media reverencia, me voy a persignar muy respetuosamente. Así lo hizo. La secretaria lo vio y para su sorpresa repitió el rito. Una semana después el saludo mañanero ya era de rigor para todos sus colegas.

Hoy, reflexionando sobre el acontecimiento, se le ocurrió pensar durante el viaje en el colectivo, casi como una moraleja: “Ojalá pudiéramos alcanzar así de rápido tamaña igualdad de criterio y acción para cosas más importantes…”.

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