Mil metros libres

septiembre 12, 2016 at 4:14 am Deja un comentario

justicia-por-melisaNo se sabe quién ingresó el sábado 27 de agosto al domicilio de Hugo Pérez, habitante de Quequén e integrante de “Vecinos Autoconvocados del barrio Puerto Quequén” y “Por los 1.000 metros libres de fumigación en Necochea”, organización esta última que busca impedir que las avionetas hagan llover glifosato y mejunjes igual de nocivos sobre las casas y los patios de las escuelas. Al parecer quién ingreso a su casa entre sombras se fue rápido, pero antes dejó en la luneta trasera de su vehículo una botella con la etiqueta que decía: Danger Fosfamina. La fosfamina es un veneno que se utiliza para la fumigación.

Este hecho de violencia se realiza en una semana en la que las luchas de los integrantes de los “1.000 metros libres” se han hecho escuchar y han logrado repercusión nacional a partir de la denuncia de la impunidad con que se mueven -respecto a la contaminación- las empresas fumigadoras y los productores, que operan amparados por el Consorcio Puerto de Quequén, el verdadero poder que regentea la zona desde el amarradero cerealero.

Pérez es, además, un activo luchador en la causa de “Justicia por Melisa”, la joven que murió víctima del derrame de fosfuro de aluminio en el barrio y donde están implicados todos los sectores políticos tradicionales de Necochea. Durante esa semana también hubo novedades en la causa de la mujer muerta, de modo que nada parece casual.

Las amenazas contra Hugo Pérez son en realidad intimidaciones contra todo el movimiento ambientalista, del que forman parte, ya sea como activistas o simpatizantes, buena parte de los docentes de la mencionada jurisdicción bonaerense.

Quizás por eso la maestra, todavía indignada porque en el fin de semana se enteró del creciente hostigamiento, abre la clase de hoy lunes diciendo a sus alumnos que esta mañana les va explicar los porqués de una campaña que a ellos también les incumbe, y después escribe en el pizarrón Mil metros libres.

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El 18 de septiembre se cumplen diez años de la segunda desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz: ¡todos a la Plaza de Mayo! ¡Que el Convenio Colectivo de Trabajo ya sancionado se implemente en Tucumán y en todas las universidades del país!

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