Xu Lizhi, poeta obrero

marzo 23, 2016 at 4:55 am Deja un comentario

Entré en contacto con la poesía de Xu Lizhi por primera vez gracias al documental Versos chinos, sobre la vida de seis trabajadores que son también grandes poetas. Al traducir los poemas y los subtítulos del documental, me sentí inmediatamente atraída por el estilo directo, honesto y oscuro de Xu. Aunque su vida era infeliz -y se suicidó con 24 años un año después tirándose desde el piso 17 de un edificio de Shenzhen cercano a la fábrica Foxconn donde trabajaba- no hay trazas de autocompasión en su poesía. Por el contrario, observa con ojos fríos la sociedad que le rodea, las condiciones en las que trabaja, su propio destino. Su realidad es la de millones de personas en China, en especial en el Sur, convertido en el centro de producción y explotación del país.  Su “poema de vergüenza” (Tragué una luna de hierro), no se limita a su persona, sino que tiene un alcance público y nacional.

Xu Lizhi

Los poemas que he escogido para traducir ofrecen una rendija a su vida y a su cínica visión del mundo creativa. Uno de estos poemas, que no es otra cosa que la información que aparece en la etiqueta de un frasco de mantequilla de cacahuete, cobra todo un sentido nuevo gracias al título: Obituario para un cacahuete. Este desparpajo, este humor (si es humor) es típico del mejor Xu Lizhi. Mantiene al lector (y al traductor) agarrado por el cuello y gracias a sus recursos retóricos y sus temas cotidianos, se ha convertido en uno de los grandes poetas chinos, aunque haya muerto tan joven. Una antología de sus poemas, con el título Un nuevo día, acaba de ser publicado en China.

Eleanor Goodman

La versión original en chino de los poemas puede consultarse aquí:

(http://www.clb.org.hk/sites/default/files/archive/en/File/xu%20lizhi%20poems.pdf)

 

Tragué una luna de hierro

Tragué una luna de hierro,

que llaman tornillo.

Tragué vertidos industriales y formularios de paro,

me incliné ante las maquinas, ¡que pronto mueren nuestros jóvenes!

Tragué trabajo, tragué pobreza,

tragué puentes peatonales, tragué toda está vida oxidada.

Ya no puedo tragar nada más.

Todo lo que trago se atraganta en mi garganta.

Hago llegar a todo mi país

este poema de vergüenza.

El artículo completo y otros poemas pueden leer se aquí.

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