Para que no cierren la Escuela Especial y el Centro Educativo Terapéutico “San Martín de Porres” los días de semana por un partido de fútbol

septiembre 19, 2015 at 4:07 am Deja un comentario

No cierren Escuela Porres los días de semana por un partido de fútbolLa Escuela Especial y el Centro Educativo Terapéutico “San Martín de Porres” es la institución más importante y numerosa en el tratamiento de personas con Trastornos del Espectro Autista de la Argentina y principal referente sobre el tema en América Latina, ambos centros están ubicados a sólo 100 metros del Estadio Fragata Presidente Sarmiento perteneciente al Club Almirante Brown, sito en la intersección de las calles José Rucci y Mármol, en Isidro Casanova.

En la actualidad, a raíz de  los hechos de violencia acaecidos últimamente y que fueran protagonizados por las denominadas “barras bravas” de este club, se están implementando los partidos en este estadio en días de semana y en horarios laborables que coinciden con la doble jornada terapéutico – educativa que llevan adelante nuestros niños.

El Operativo de Seguridad implantado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y avalado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, consiste en que cuando el partido se juega a las 16 hs., se obliga al desalojo y cierre de Porres a las 13 horas, cuando el horario normal en el que permanecen los niños con discapacidad en la Institución es hasta las 16 horas y últimamente como los partidos comienzan en horas de la mañana y no de la tarde, directamente la Dirección del establecimiento educativo ha resuelto, muy a pesar suyo, que la institución no abrirá sus puertas el día del partido perdiendo así nuestros hijos su jornada completa de terapia, escuela, natación o la actividad que fueran a desarrollar ese día… esto causa un gravamen irreparable a los más de 300 niños y a sus familias y altera su rutina (es bien sabido lo importante que es para las personas con este trastorno seguir una rutina con horarios preestablecidos y apegarse a ellos).

Para graficar la desesperante situación que sufren nuestros hijos cada vez que juega Almirante Brown en su estadio en día y hora que coincide con su jornada terapéutico – educativa obligándolos a retornar anticipadamente a sus hogares en medio de un pandemonium de patrulleros, gritos y corridas les transcribo lo publicado por una docente especial de la escuela en la página de Facebook de la Institución.

Cambiar la rutina, agilizar los tiempos, rearmar la jornada de un día en medio día; adelantar el horario de almuerzo sin modificar la hora de ingreso de los chicos y la del desayuno, tratando de no alterar así la dieta indicada. Cancelar las actividades de la tarde, cruzar los dedos para que los padres puedan conseguir permiso de salida anticipada en el trabajo o que algún familiar pueda esperar al chico en casa al regresar; confirmar la puntualidad del transporte para después del almuerzo, modificar la agenda diaria de cada alumno con sus actividades; que en su ahora y después, luego del almuerzo, tengan la imagen de regreso a casa. Explicarle a cada niño y joven que no pueden quedarse por su propia seguridad, aunque quisiéramos que se quedaran.

Asegurar todos los detalles para que el cambio de horario no sea tan brusco y que a mediodía estén listos para retornar a su hogar.

Conseguir resultados favorables en el tratamiento, es difícil en tan solo 90 minutos, porque es una tarea que como todo proceso de enseñanza, lleva su tiempo, pero afectar esos resultados sí es posible en tan corto plazo y las consecuencias, no son factibles de restablecer con ningún torneo de por medio.

Por eso, en ese trabajo de evitar dañar lo que hasta ahora los ¨guerreros de Porres¨ han logrado, es que solo tenemos medio día de actividades en la institución, antes que el operativo policial del club Almirante Brown comience.

¨Hoy no podemos. Ahora vamos a almorzar y después nos tenemos que ir. Mañana vamos al SUM¨. Las palabras de una educadora a uno de los niños que quiere quedarse en la institución.
Por respeto a ellos, deseamos no tener que exponerlos más a estos cambios que no tienen retorno.¨

Elocuente… ¿no es así?

Además la idea de llevar a cabo los partidos en días de semana y en horarios laborables, con la esperanza de reducir los hechos de violencia, no dio resultado alguno ya que en fechas pasadas hubo heridos y aun, muertos.

Entonces los padres de los niños especiales que concurren a estos centros nos preguntamos… ¿Por qué persisten en el error? ¿A quienes conviene u obtienen beneficios de la violencia en el fútbol? Y lo que es más importante para nosotros aún… ¿Por qué siguen alterando la vida de más de 300 niños con discapacidad y la sus familias vulnerando su derecho a la salud y a la educación, al restringir arbitraria y unilateralmente el horario en que deben recibir ambas prestaciones?

Gracias.

Oscar Codesido

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