Entre los olores a cadáveres y mierda los palestinos derribaron parte del muro de separación construido por el gobierno de Israel y su ejército; al ritmo de los golpes de sus martillos los manifestantes cantaban: “Sin importar cuán altos sean, todos los muros caen…”
Noviembre 9, 2009
Miles de personas conmemoraron el vigésimo aniversario de los acontecimientos del 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín. Las “celebraciones” han tenido una profusa cobertura periodística mundial, incluidos los discursos de presidentes y las sonrisas de músicos populares y la salutación de muchas estrellas de cine.
Curiosamente se difundió muy poco otra información “cercana”. Aquella que cuenta que el pasado viernes manifestantes palestinos derribaron parte del muro de separación israelí que divide gran parte de la región de Cisjordania. Los activistas declararon a la poca prensa que quiso recoger sus razones que la acción fue llevada a cabo para, precisamente, conmemorar el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín.
Los palestinos colgaron una pancarta en el muro que decía: “Sin importar cuán altos sean, todos los muros caen”. Los soldados israelíes respondieron arrojando gas lacrimógeno y un gas de olor conocido como skunk spray, una mezcla química que huele a cadáver y a mierda.
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