El cantor de tango, de Tomás Eloy Martínez
Octubre 31, 2009
Tomás Eloy Martínez, El cantor de tango, Buenos Aires, Planeta, 2004, 254 páginas.
La verdad es que ni sabíamos que existía, así que intrigados recogimos la novela en una mesa de saldos y nos dimos a la lectura. El resultado: El cantor de tango es el peor libro del que Tomás Eloy Martínez ha sido capaz. Y de lejos.
Trata la historia de un cantante de tangos mítico, cuya existencia se rastrea por el pasado y el presente de una brumosa ciudad de Buenos Aires. El pájaro criollo en cuestión se llama Julio Martel (el apellido no podía ser otro…).
El tiempo es el 2001, fecha simple que posibilita mezclar la anécdota principal con la escenografía del antes y el después de la “gran crisis” argentina de entre siglos.
El perseguidor se llama “yo, Bruno Cardogan” (el relato está planteado en primera persona), un académico criollo que ha ido a recalar en el sistema universitario de los Estados Unidos, dato que posibilita el juego de acercamiento-alejamiento melancólico de la tierra propia y hasta la aparición de Jean Franco en carne y hueso.
Todo muy obvio, predecible y hasta de mal gusto en sus supuestas resonancias épico-melancólicas, con la grandeza metafísica de la porteñidad apuntalada (el apellido no podía ser otro…) por un Borges que se cruza por allí, y pretendidamente se termina así de dar sabor a un caldo rioplatense de ingredientes a la vez populares y de sólida raigambre estética en su sentimentalidad.
Un verdadero fiasco. Hasta nos sentimos tentados a agregar que parece uno de esos souvenirs que intenta mezclar proporciones justas de ecos telúricos (en este caso de resonancias nobles) pensados con cálculo oportunista para turistas curiosos y bienpensantes, definitivamente imbancables.
Entry Filed under: Libros y recortes. .
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed