El espía de Mauricio Macri pasó por la Policía Federal y Boca Juniors antes de dedicarse a vigilantear a los maestros porteños (¡que se vayan todos del gobierno de la ciudad!)
Octubre 25, 2009
De acuerdo con la definitiva nota de investigación que Ricardo Ragendorfer escribió para Miradas al Sur, “la secuencia fotográfica muestra al espía Ciro Gerardo James actuando en la cancha de Boca Juniors. Esas imágenes derrumban todas las excusas y argumentos expuestos por Mauricio Macri, Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski, tanto en la conferencia de prensa brindada en el atardecer del jueves como en la presentación de ambos al día siguiente en la Legislatura porteña”. En las fotos que acompañan el artículo que firma Ragendorfer se puede observar el detalle del accionar de James en la mencionada ocasión.
La tropa jerárquica de Mauricio Macri había esgrimido “la curiosa creencia de que el detenido era nada menos que un infiltrado de la Policía Federal en el Gobierno de la Ciudad. Y que su misión -siguiendo expresas directivas del Poder Ejecutivo nacional- consistía en malograr el lanzamiento de la Metropolitana. La clave de tal argumento es que ningún funcionario macrista había tenido conocimiento de su condición policial”.
Mala pata del quehacer pro, porque “el testimonio gráfico muestra a este personaje con un chaleco de la Policía Federal en el estadio de Boca Juniors cuando intenta aplicar el derecho de admisión al ex vicepresidente del club, Roberto Digón, por orden del comisario Jorge Fino Palacios, cuando era jefe de seguridad del lugar”. El affaire, claro, “compromete al propio jefe de Gobierno, puesto que en aquel momento ejercía la presidencia de Boca. No deja bien parado a Narodowski, ya que el gerente del club era el actual subsecretario de Educación, Andrés Ibarra. Y Montenegro integraba con otros socios una comisión de seguridad interna. Lo cierto es que ninguno de ellos podía desconocer la existencia de James. Aún así, todos los funcionarios porteños involucrados en el affaire del espionaje municipal persisten en sostener su ignorancia al respecto”.
La poco verosímil pero muy enfática “coartada” enarbolada por los dos ministros recibió, por otra parte, su tiro de gracia por boca del Fino, quien brindó para el diario La Nación un seco y tajante: “A James lo recomendé yo”.
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