Honduras, el garrote y la zanahoria
Julio 11, 2009
“En el surco trazado por este macaneo, se ha sembrado la idea de que Estados Unidos no ha tenido nada que ver con el golpe de Estado en Honduras. Es una forma de decir que ‘la embajada’ ya no es más lo que era y que los golpistas son leones sin dientes ni garras. En realidad, las gestiones diplomáticas para reponer al presidente Manuel Zelaya se han transformado en el medio fundamental para imponer la victoria política de sus adversarios, la oligarquía golpista. Como informa Clarín del primero de julio, Zelaya prometió en Washington ‘que no buscará la reelección y que, al finalizar su mandato en enero, vuelve a su casa’. O sea que el destituido tira la chancleta antes de haber obtenido la más mínima concesión de sus enemigos.”

Más: “Las maniobras diplomáticas se despliegan (…) el objetivo de ellas es neutralizar la posibilidad de un levantamiento popular en Honduras, con la zanahoria de una salida ‘más económica’, de origen internacional, y también los ajetreos diplomáticos de Chávez y de los mandatarios del Alba. Pero es claro que el golpe tiene el apoyo de toda la gran burguesía de Centroamérica y más allá de ella de toda América latina, porque responde al propósito fundamental de la burguesía internacional de aprovechar la crisis mundial para revertir los procesos ‘bolivarianos’ en su conjunto”, escribió Jorge Altamira (“Honduras o el cuento de la no intervención norteamericana”), en Prensa Obrera del jueves 2 de julio de 2009.
Las observaciones son por demás justas, no sólo por lo sucedido en los días siguientes y hasta hoy, sino también porque posibilitan percibir con claridad que el panorama de “tranquilidad continental” y búsqueda de “consensos pragmáticos y civilizados” que, según los analistas políticos de todos los días, se abrieron con la llegada de Barack Obama al gobierno, el inminente cierre de la prisión de Guantánamo y el levantamiento del bloqueo a Cuba y “señales” por el estilo, es una pura espuma.
Debajo, se agitan las aguas de la crisis política que atraviesa al conjunto del continente americano, los Estados Unidos incluidos. Ellos, al igual que nosotros y los otros, no saben muy bien qué hacer y lejos parecen estar de tener posiciones únicas respecto, salvo en lo que respecta a aquella máxima que reza que hay que detener a toda costa las movilizaciones populares que no estén claramente encuadradas por el poder.
Entry Filed under: Reportajes y otros modos de la palabra ajena. Etiquetas: Estados Unidos, Honduras, política, Washington, Zelaya.
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