De cómo los funcionarios porteños, las topadoras y la policía pretenden convertir a la Huerta Orgázmika en tierra arrasada

Mayo 20, 2009

Huerta Orgázmika

El pasado lunes 18 de mayo, unos minutos después de las 17 horas, el programa radiofónico Desde el aula se comunicó en directo y al aire con Mingo, un vecino del barrio de Caballito que ofreció un panorama de lo que estaba sucediendo en ese momento en los alrededores de la Huerta Orgázmika.

El improvisado corresponsal contó que la Huerta Orgázmika es un emprendimiento comunitario que comenzó hace unos siete años cuando un grupo de habitantes de la zona se decidió a recuperar un baldío -un verdadero basural olvidado de la mano de dios y los funcionarios- que se encontraba en el cruce de la calle Yerbal y la vía. A partir de entonces y sin prisa pero sin pausa se convirtió en un espacio de producción y encuentro, que, además de muy distintas especies vegetales que fueron vistiendo de colores el lugar, abrió un lugar para talleres y diversas búsquedas artísticas y culturales, además de constituir un muy buen y sano sitio para pasar el rato.

Si bien había habido algunos intentos anteriores, con la llegada de Mauricio Macri al gobierno porteño se intensificaron primero los amagues y después los intentos concretos de desalojo. Las supuestas quejas de algunos “vecinos de bien” constituían el principal argumento. La movilización y las presentaciones judiciales se encargaron de frustrar los intentos del Ejecutivo de la ciudad.

Hasta que en la madrugada del lunes llovieron sobre el lugar una cantidad de miembros de la Policía Federal acompañando los movimientos de una topadora que en segundos convirtió el esfuerzo de muchos en tierra arrasada. La excusa esta vez fue… ¡el dengue! Cuando se le preguntó al respecto la respuesta arrancó una risa amarga:

Mingo: -(…) Sí, no se puede creer. ¿Qué dengue? Esto era un basural en el que nadie se fijaba, y ahora esta excusa… Una vergüenza. No tengo palabras, ¿qué te voy a decir? Lo que hay que denunciar es que en este momento hay cientos de uniformados de todos los colores, con sus cascos, sus escudos y sus palos, dispuestos a impedir que los vecinos vuelvan a ocupar el predio. Mientras tanto acá, a un costado de la vía, se está desarrollando una asamblea con unas doscientas personas, para decidir las acciones a seguir. (…)

No se puede evitar este avasallamiento de los derechos de todos… Según ha trascendido anoche había dos miembros de la huerta cuidando el lugar y fueron golpeados por la policía para abrirle camino a la topadora. Ni bien se conoció lo de la golpiza la bronca fue mucha entre los que comenzaron a acercarse al lugar para intentar resistir el desalojo violento. (…)

De a poco se han sumando los concurrentes habituales a la Huerta con otros muchos que llegan para expresar su solidaridad frente a lo ocurrido. Entre todos se irán decidiendo los pasos a seguir, las presentaciones legales por hacer, la movilización callejera de protesta y todo lo que vaya surgiendo. Es fundamental no dejar pasar estas matoneadas que quieren quitarnos lo que es nuestro.

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