Chau grafiti, bienvenido boombing art
Abril 26, 2009

Resulta que a nuestro familiar y bien conocido grafiti (esa especie callejera cuyo nombre nunca sabemos bien cómo escribir) ahora se lo ubica también por el más ampuloso apelativo de boombing art. La denominación liga el fenómeno estético, más estrechamente, a sus raíces culturales norteamericanas y en menor medida europeas, como las que se reconocen ya parte constitutiva del rap, el break dance y el hip-hop de los noventa.
De acuerdo con el artículo sobre el tema de Sello argentino, a la morfología en la escritura y en los estilos de letra de los tags, los throw-ups, wildstyles, etc., deben sumarse en su génesis diversos y conocidos elementos de la iconografía popular como las historietas o los cartoons (dibujos animados).
En este sentido, cuenta el mencionado escrito, la más destacada influencia viene determinada por el trabajo de Vaughn Bodé y su hijo Mark; ellos fueron los primeros artistas del cómic underground de la década de los sesenta, creadores de personajes como Deadbone y Belinda Bloom, que supieron alimentar con sabiduría esta tradición. En su descendencia las criaturas imaginarias de Bodé sirvieron como inspiración para muchos de los personajes concebidos por los artistas del antiguo subte de Nueva York.
El diseño gráfico, la ilustración y la estética de la escuela conocida como street art deben sumarse también a las corrientes que engordaron con posterioridad el desarrollo del grafiti.
Según algunos historiadores y críticos esta “sofisticación” ha llevado el boombing art a un nuevo nivel; de acuerdo con otros ha significado su muerte a manos de curadores, galerías, museos y mercado. Tal vez, entonces, sea hora de volver a las calles con los enchastres de aerosol, y los crayones, las tizas y los carbones tercermundistas.
Entry Filed under: Arte y literatura. .
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed