La decisión del gobierno ecuatoriano de clausurar en 2009 la base militar norteamericana de Manta y el establecimiento en su nueva constitución la no presencia en el país de instalaciones bélicas extranjeras, abre un agujero en la asfixiante red interventora que los Estados Unidos se han esforzado desde siempre por establecer en América del Sur, señala un comentariuo de la agencia de noticias AIN.Según el sitio web purochile.org, “las bases militares norteamericanas en América Latina, de conformidad con los planes del Comando Sur, se dividen en las siguientes zonas: Centro América, Caribe, Sistema Andino y Cono Sur. El Sistema Andino comprende a Ecuador, Venezuela, Colombia, Bolivia y Perú”.
La propia fuente confirma que en este último caso, el entramado intervencionista debe cumplir tareas de vigilancia del incremento de las relaciones políticas y económicas de esos países con China y Rusia, a la vez que prestar especial atención a los gobiernos de Venezuela y Ecuador por su “posición positiva”, es decir de simple acercamiento diplomático y económico, hacia Irán.
(Más información sobre el “mapa intervencionista norteamericano” aquí.)
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