Bruiser, de George Romero
Junio 25, 2008
En su filmografía no todas son perlas como la que supo dar vida al universo de los zombies comecerebros y hay muchos malos intentos; por lo que hemos leído por allí se menciona la que lleva por título Bruiser (que se suele encontrar en los países hispanoparlantes, desde su aparición allá por el 2000, traducida como El rostro de la venganza) como la más mala.
Ahora que hemos tenido oportunidad de ver la película en cuestión nos atrevemos a discrepar con tal afirmación. En primer lugar porque hay muchas peores (no todas cierran tan bien como la mentada Night of the Living Dead o la destacable Monkey Shines), como las berretadas de Creepshow. Pero sobre todo porque tiene lo suyo.
Romero toma en ella un tópico ya clásico de los folletines modernos, el de un humillado y ofendido por todos aquellos que lo rodean, especialmente por los jefes que su trabajo le ha brindado en suerte, y a partir de allí arma una fábula de revancha.
Lo más interesante y jugado del guión está en no dejar que el espectador se dé bien cuenta cómo y cuándo se pasa de la alucinación diurna en que encarna el deseo de muerte hacia los otros hacia su realización práctica y efectiva. Anda por allí merodeando el relato un cierto onirismo perturbador aunque, claro, después se ponga el mameluco hollywoodense del asesinato, policía que investiga, etcétera. En ese sentido el juego de las máscaras y los maquillajes hace la diferencia, y se las arregla para tomar una simbología bien clásica y estereotipada y sacarle buen juego expresivo, tanto desde lo visual (la escena de la compañera que va agujereando los ojos de la máscara de plástico con el taladro) como desde el aspecto narrativo.
En fin, anda por los canales de la televisión por cable. Es la versión Romero y proletaria del American Psycho yuppie de Breat Easton Ellis.
Entry Filed under: Imágenes y perspectivas. Etiquetas: cine, crítica, Romero.

Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed