Jarvis Cocker, Jarvis
Mayo 11, 2008
Jarvis Cocker forma parte de la última camada de músicos de rock ingleses ya consagrados, ese grupo que siguió al momento de apogeo del llamado brit pop y supo darle una vuelta de tuerca un poco más ambiciosa en la composición, los arreglos y las letras. Hace poco anduvo por Buenos Aires, así que este escrito llega con algún retraso, qué se le va a hacer.
La fama y el reconocimiento le llegaron a Cocker como líder de la banda Pulp; formación que arrancó en la ciudad de Sheffield sobre fines de los setenta, y después de una década en las sombras y varios cambios de integrantes (que no cesarían) irrumpió en los años ochenta y continuó sobre todo en los noventa con media docena de álbumes de primer nivel. Entre los más destacados His’n’Hers (1994), Different Class (1995) y This is hardcore (1998). El último, un poco más flojo, se llamó We love life y se distribuyó en el 2001.
Cocker se ha desempeñado además como productor musical de diferentes artistas: con su ayuda la mismísima Nancy Sinatra volvió al ruedo con un disco bien aceptable.
El “estilo” Pulp fue surgiendo de la fusión de las diferentes tradiciones del rock inglés, un poco de Beatles, otro poco de los Kinks y de David Bowie, algo de música disco más algunos decadentes toques kitsch, hasta que Cocker y su grupo lograron estabilizar una dirección más o menos propia y atractiva por sí misma.
El año pasado el músico dio a conocer, sin que quedara muy claro qué iba a ocurrir con Pulp, su bien interesante primer álbum solista al que llamó simplemente Jarvis. Catorce canciones, de hecho más simples en sus aspiraciones compositivas de las últimas que había escrito para la banda, pero que tensan y llevan al extremo algunas de sus obsesiones temático-poéticas.
En el fondo del escenario está el atentado que sufrieron los habitantes de Londres el 7 de julio del 2005 (un lugar similar estuvo reservado para el famoso 11 de septiembre en We love life), tal el tema central de la canción ubicada en la estratégica mitad del álbum, “From Auschwitz to Ipswich”, donde Cocker la emprende contra los ministros, los políticos, los grandes empresarios, todos los “gorditos” que han empujado al mundo hacia el lugar en el que está: el del miedo permanente, la miseria y la desesperación; casi una “canción de protesta” sino no fuera por su cadencia melancólica.
Algo parecido ocurre con “Running the world”. Cocker se burla de los dichos de Tony Blair y su troupe, los retuerce: “Ustedes dicen que los terroristas quieren nuestro estilo de vida, pues que se lo lleven, ¿para qué queremos algo que carece ya de todo valor?…” y desarrolla a continuación una suerte de símil entre la Gran Bretaña de hoy y la decadencia y caída del Imperio Romano.
Hay también algunos temas más rockeros (“Fat Children”), sencillas y pegadizas historias casi románticas (“Don’t Let Him Waste Your Time”) que se transforman en una suerte de lección de vida y algunas un poco más herméticas y algo pomposas como la “Quantum Theory”.
En fin, Jarvis Cocker pertenece a esa raza que enhebra nombres como los de Paul McCartney, Ray Davies, Elvis Costello, los XTC…; es decir, canciones de pop rock simples pero elaboradas, inteligentes pero no frías, irónicas y a la vez emotivas, siempre lindas e inteligentes.
Entry Filed under: Música, ruidos, distorsiones. Etiquetas: brit, Jarvis Coker, música, pop, Pulp.

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