La guerra y las matanzas como necesidad y estrategia de supervivencia

Marzo 9, 2008

Es bien difícil imaginar que el gobierno y el ejército colombianos ejecutaron la muerte de indefensos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en territorio ecuatoriano sin haber tenido la aprobación o el guiño de los poderosos del planeta. Más allá de las disculpas diplomáticas que seguirán su inercia casi burocrática, lo cierto es que el hecho dibuja un nuevo capítulo de lo dicho y actuado por el presidente Uribe en el sentido de hundir las negociaciones y “salidas consensuadas” con la organización guerrillera para dar paso a su exterminio. No se trata sólo de las FARC, claro: la acción supone -gracias, por ejemplo, a los asesores y las armas estadounidenses que desde hace años trabajan en ese territorio- la militarización de la vida de los colombianos y buena parte de América latina, incluida, por arrastre, la de los procesos nacionalistas que se desarrollan centralmente en Venezuela y también en el Ecuador.

Si a este suceso se le suma la matanza cotidiana que el ejército israelí descerraja sobre los palestinos en Gaza, la invasión a Irak, Afganistán y Haití por parte de los comandos aliados, el despliegue táctico de las bases de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), de manera más o menos camuflada, en casi toda Europa y buena parte de Asia, el flamante “protectorado militar” de Kosovo, etcétera, se puede llegar a la rápida conclusión de que la guerra no es una excepción, una insensatez o acto guiado por la emoción, caprichoso, producto de ambiciones personales o de sector, patrioterismo hecho sin pensar en sus consecuencias, como les gusta apostrofar a los locutores y periodistas de la televisión. Se trata, más bien y por el contrario, de una necesidad y una apuesta estratégica.

Lejos de cualquier irracionalidad, las guerras y las matanzas en curso siguen la lógica estricta de un sistema económico y social que busca su sobrevida y que no tiene ninguna otra manera de conseguirla que no sea a través de la multiplicación de los padecimientos de millones y dándole sepultura a villas y países enteros para conseguir la libre disponibilidad de materias primas y fuerza de trabajo que posibiliten modelar un futuro a su antojo.

Aunque a veces parezca resonar lejos, los laburantes argentinos deberíamos tener este dato bien en cuenta incluso cuando discutimos un aumento de salario.

Entry Filed under: Política y catástrofes por el estilo. .

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